17 de junio de 2010

Aqua romana


Los ciudadanos romanos pagaban el consumo de agua a tenor del grosor de la cañería que abastecía sus casas. La picaresca consistía, aun a riesgo de ser multados, en cambiarla por otra de mayor diámetro, por la que discurría un volumen de agua mayor.

Roma supo administrar con maestría el agua, el oro de la antigüedad. Gracias a los acueductos, una de las obras más características de la ingeniería romana, las ciudades disponían de un suministro continuo. Las aguas residuales se vertían a una red de alcantarillado que finalizaba en las cloacas, en cuya desembocadura se ponía una reja para impedir el paso a la ciudad, ya que los pasadizos tenían la altura suficiente para que un hombre pudiera caminar.


Las casas se calentaban con glorias, un sistema de calefacción a base de agua caliente que se distribuía por el suelo de las habitaciones mediante tuberías. Un invento que ha sido muy popular en Castilla y del que proviene, en una de sus acepciones, la metáfora “estar en la gloria” aludiendo al bienestar.

Aunque los romanos conservaron los sistemas de regadío anteriores a su llegada, fueron creando otros nuevos. Así los pantanos, cuya finalidad fundamental era el aprovisionamiento de agua a las ciudades, también se utilizaron para el riego. En Mérida se conserva una de las presas romanas más antiguas de España, la presa de Proserpina, hoy reconvertida en lugar de descanso al que acuden los emeritenses.

Además de la importancia económica y social de la utilización del agua en Roma, existían con otros usos culturales y sanitarios relacionados con la religión, la ornamentación o la medicina.

De todos ellos tratará el curso Aquae Antiquae. El agua en Roma que tendrá lugar en Mérida, una singular ciudad que posee un conjunto arqueológico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y un espléndido Museo Nacional de Arte Romano.

En Mérida del 5 al 9 de julio.

Sol Polo

15 de junio de 2010

Las lunas de Miguel Hernández

“Recordar a Miguel Hernández, que desapareció en la oscuridad, y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor”. Pablo Neruda

Siempre es buen momento para adentrarse en la vida y la obra del poeta alicantino, pero ahora, cuando se ha cumplido el centenario de su nacimiento, parece aún más oportuno.

Para ello, la sede de Málaga de la UNED acogerá especialistas de universidades como Bérgamo, Toulouse, Turín, Granada, Murcia y Alicante, en curso Miguel Hernández y la poesía de su tiempo, patrocinado por el Centro Andaluz de las Letras de la Junta de Andalucía.

A lo largo de cinco días, “la trayectoria de un poeta español entre la vida y la muerte”, como versa el título de una de las ponencias, será objeto de estudio tanto desde la mirada española y la poesía de su tiempo, como a través de la proyección internacional de su obra.

Los contenidos abarcan el proceso de su creación poética y teatral, profundizan en sus claves constructivas y analizan un recorrido vital, en donde destaca el compromiso social de Miguel Hernández y el papel de su poesía durante la Guerra Civil.

El curso se impartirá de manera presencial en Málaga del 12 al 16 de julio y podrá seguirse, a través de videoconferencia, en las sedes de Ronda, Marbella, Motril, Benalmádena y Córdoba (Sevilla por confirmar).

Un rayo que no cesa

En Las tres heridas de Miguel Hernández, la televisión de la UNED ahonda en la figura del poeta comprometido no sólo con la época que le tocó vivir, sino con todas las utopías de carácter universal que trascienden al tiempo.



Sol Polo

14 de junio de 2010

"Lo importante es que los estudiantes con discapacidad puedan participar de forma efectiva en la vida universitaria"

Víctor M. Rodríguez, director de UNIDIS

Hoy en día, presentar una condición de discapacidad no es, o no debería ser, un obstáculo para acceder a unos estudios universitarios en condiciones similares a las del resto del alumnado. De hecho, la matrícula de estudiantes con discapacidad en las universidades españolas, que  se acerca a las 13.000 en el curso 2009/2010, ha experimentado un incremento muy notable en la última década. Este incremento se ha dejado sentir de forma especial en la UNED, que en el curso actual, con sus más de 6.300 matrículas, acoge a cerca de la mitad del total de estudiantes.

Sin embargo, como señala Víctor M. Rodríguez, director del Centro de Atención a Universitarios con Discapacidad UNED-Fundación MAPFRE, UNIDIS, “las facilidades para el acceso a los estudios superiores no siempre son suficientes. Lo importante es que los estudiantes con discapacidad puedan participar de forma efectiva en las actividades de su universidad y en la vida universitaria; puedan tener a su disposición los recursos y ajustes necesarios para progresar en sus aprendizajes y, a la postre, alcancen el éxito académico y puedan incorporarse con garantías al entorno laboral”.

Para lograrlo, aún es necesario eliminar muchas barreras: no sólo las físicas, que pueden impedir algo tan sencillo como acceder a un edificio universitario, una biblioteca o un aula; también las relacionadas con las Tecnologías de la Información y la Comunicación, cada día más presentes en el quehacer diario de los universitarios, o las que tienen que ver con los recursos materiales o personales.

Pero, sobre todo, hay que acometer de manera decidida la supresión de las barreras relacionadas con la falta de sensibilidad, el menosprecio y la insolidaridad, la mayor parte de las veces fruto del desconocimiento sobre las verdaderas posibilidades de las personas que, aunque vean limitada de alguna forma la capacidad de hacer algunas cosas, tienen mucha capacidad para hacer algunas otras. Eliminar estas barreras implica, para el director de UNIDIS: “Diseñar para todos: en el ámbito universitario no sólo para un estudiante ‘estándar’ que apenas existe, sino para un conjunto de estudiantes con potencialidades, necesidades y posibilidades diversas; pensar siempre si cualquier decisión se toma teniendo en cuenta esta pluralidad, tratando de garantizar el acceso a todos sus posibles beneficiarios”.

Estos son los principales contenidos que van a abordarse en el curso Atención a estudiantes con discapacidad en la universidad, que se desarrollará los días  7, 8 y 9 de julio en el Centro Asociado de la UNED en Baza, en el que UNIDIS participa de forma activa.

Según Josefa Martínez, directora del Centro Asocidado de Baza y coordinadora del curso: “Lo que queremos es presentar una panorámica amplia de las necesidades de los estudiantes con discapacidad en la universidad y ofrecer algunas ideas y alternativas para mejorar la respuesta que debemos proporcionarles, incluyendo distintas perspectivas:  política, legal, técnica, educativa, etc.”

Itziar Romera